Eucaristia de Acción de Gracias en Lubumbashi



EUCARISTIA DE ACCIÓN DE GRACIAS
EN LUBUMBASHI

El día 5 de noviembre de 2011 celebramos  la Eucaristía de acción de gracias por la canonización de Bonifacia en la Catedral de Lubumbashi.
Un cuadro de Bonifacia  colocado en el presbiterio acompañó esta celebración  despertando en muchos  sentimientos de gratitud y alabanza al Señor.
Junto al párroco de la catedral concelebraron otros sacerdotes amigos de la Congregación y nos acompañó el vicario general de la diócesis.
Hubo bastante asistencia a la celebración de la Eucaristía, pero menos de la prevista  a causa de la lluvia torrencial. Entre los participantes se encontraba Kasongo Bavon, beneficiario del milagro y que con emoción participó en el momento de las ofrendas.
Dos corales intervinieron a lo largo de la celebración, una de la Parroquía de Ste. Elisabeth y otra de Ste. Bernadette, parroquias en las que están insertas cada una de las dos comunidades de las Siervas de S. José. Cantaron de manera admirable y favorecieron el clima de oración y la solemnidad de la celebración. La homilía que tuvo el P. Léon Ngoy Kalumba,sj. fue motivadora, profunda y sencilla a la vez.
 Nos invitó a dar gracias a Dios por que a través de la canonización de Bonifacia  se exaltaba el Carisma de las Siervas de San José.
Al mismo tiempo animó a todas las personas consagras presentes en la celebración a saber descubrir de nuevo y desde el interior la gracia de la consagración al Señor. El mundo y la Iglesia buscan auténticos testigos de Cristo. Las sociedades africanas tienen necesidad urgente del testimonio profético de la vida consagrada.
Dirigiéndose a las Siervas de San José nos dijo que el Carisma que vivió Bonifacia sigue siendo actual. Preguntaros ¿cómo lo expresaría hoy Bonifacia? Ella sigue velando por las trabajadoras pobres.  
 Sed Siervas de San José en esta tierra africana a la manera de Bonifacia. Es deber vuestro suscitar vocaciones que continúen el Carisma
El momento de las ofrendas  en el que presentaron diferentes símbolos fue especialmente emotivo
La Eucaristía terminó con el  Himno de nuestra Fundadora interpretado de manera admirable por las dos corales.

A continuación se ofreció una merienda a las personas más cercanas.