Bonifacia en la Semana Santa salmantina 2014

Santa Bonifacia va abriéndose camino en su tierra. No solamente vamos viéndola en artículos y fotos sobre ella en los periódicos y en la revista diocesana “Comunidad”, sino en otros medios.

En la clausura del Año de la Fe por el Obispo de la diócesis, su reliquia salió en procesión y estuvo toda la celebración junto al altar mayor de la catedral nueva como testigo de la fe para los salmantinos.

El año pasado, la Cofradía de Jesús Despojado nos había pedido una reliquia que sacaron en procesión en  Semana Santa.

Este año, esta misma cofradía ha querido honrar a 4 santos: Santa Teresa, patrona de la Diócesis de Salamanca, Juan Pablo II, en cuyo pontificado se inició la cofradía, San Juan de Sahagún, patrono de Salamanca y Santa Bonifacia, la primera santa salmantina. Han realizado una imagen pequeña de cada uno de estos cuatro santos y los han colocado en las cuatro esquinas del trono donde está Jesús Despojado.

Nos hemos alegrado de este hecho que ha surgido del pueblo, como iniciativa suya, y que manifiesta su valoración por santa Bonifacia.

Nos ha sobrecogido mirar a Bonifacia en la parte de atrás, mirando al público. Nos parecía escuchar de nuevo las palabras que nos dijo un Jueves Santo:

Anda buscando Jesús quien padezca con El, quien le ame, quien le siga
Es imposible salvarse sin padecer, y si nosotras no seguimos las huellas de Jesús, ¿quién irá tras El?
¡Cuánto tenemos que aprender de Jesús, sobre todo contemplándole en su pasión! ¡Qué ejemplo nos da! ¿Por qué al verlo a El tan callado sufriendo y padeciendo, no guardamos nosotras ese precioso silencio? Cuando el Evangelio refiere las calumnias de que acusaban al Señor, dice que Jesús callaba. Pues calló, para enseñarnos a todos a guardar silencio.
 
Ahí estaba ella, junto al Jesús Despojado, ella que fue despojada como fundadora, humillada, olvidada… Ella que supo estar al lado de “mujeres despojadas”…

Bonifacia ha paseado por algunas calles de la ciudad, para interceder por los salmantinos y para invitarnos desde el silencio, que en ella fue la palabra más elocuente, que contemplemos a Jesús en su pasión para aprender cómo vivir nuestros sufrimiento y acercarnos a quienes sufren ofreciendo luz y esperanza.

La pequeña imagen se parece poco a Bonifacia, pero lo valioso de este gesto, es que Bonifacia va abriéndose camino silenciosamente y va introduciéndose en el corazón de la gente, porque la bondad revestida de humildad de Bonifacia nos atrae a todos.



Rosario Hernández, ssj










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